MI nombre es Gonzalo Montenegro, tengo 29 años y soy de Mar de Ajo, Partido de la Costa. Mi historia es que corría en Motocross y un día de entrenamiento, previo a la carrera, sufrí una caída. Cuando me estaba levantando, otro piloto saltó y me cayó encima. Esto me provocó una lesión medular, dos vértebras me pinzaron la médula.

 

 

 

Justamente hoy, 25 de marzo se cumplen cinco años del accidente. Después de la lesión tuve varias cirugías y rehabilitación. Al año, más o menos, quería seguir corriendo en moto así que preparé un auto de rally adaptado. Era como un incentivo para seguir con la rehabilitación. La licencia no me la daban por mi estado, pero bueno, tenía el auto del rally y al ser del partido de la costa, hay muchos caminos de chacras y caminos vecinales. Los fines de semana que tenía el alta del lugar, donde me estaba rehabilitando, podía ir a jugar con el auto de rally. Un auto como éste tiene que tener medidas de seguridad, con butaca, jaula, antivuelco y yo con el buzo y el casco.

Los fines de semana nos entreteníamos con eso. Cuando se cumplen dos años del accidente de la moto, decidí volver a subirme a una. Quería probar si podía mantener el equilibrio y para esto pedí una moto prestada a un amigo. Fuimos a la playa y pude mantener el equilibrio. Me sentía raro. Era como aprender a manejar con la mitad del cuerpo, pero pude hacerlo. Esa tarde no tuve ninguna caída. Era un desafío.

 

¿Qué te motivó a subirte a la moto?

 

En realidad, después de la caída, quería sacarme la duda si podía volver a andar nuevamente en una disciplina y era un desafío si yo podía andar en moto o la moto podía conmigo. Pude lograrlo pese a ser parapléjico. Me subí a la moto sin averiguar nada en las redes, me até a la moto con todas las medidas de seguridad y anduve perfecto esa tarde. Después de eso me volví a subir a los tres años. Se hizo un evento y fuimos. Di dos vueltas para la gente -porque la gente dice que desde afuera se ve muy arriesgado que una persona en sillas de ruedas anduviera en una motocross, saltando y haciendo "willy" (wheelie). Es más común que nos vean en un auto o cuatriciclo, pero no en una moto.

Yo a esto le dedico mucho tiempo, muchas horas de entrenamiento, porque tengo que manejar todo con la mitad del cuerpo. Esta disciplina implica usar mucho los brazos porque no tengo buen equilibrio del tronco. Voy sujeto a los pedalines, mi cuerpo y mis piernas van atadas para que mi tronco no se despegue de la moto y tengo que aguantar los golpes con los brazos. Se me cansan tanto que llegan a acalambrase, llega un momento en que no puedo acelerar ni frenar. Entonces hace cuatro meses atrás se presentó una posibilidad. Como una persona me vio andar, le gustó mi forma de manejar en las condiciones en las que estoy, me ofreció una moto para correr y nos pusimos un desafío: correr un torneo de verano.

 

¿Dónde se corre?

 

En Villa Gesell, el famoso Le Touquet. Largamos 418 motos. Los únicos requisitos que me pusieron fueron: largar con dos motos mochileras -es decir, dos personas en dos motos distintas porque si yo me caigo no me puedo levantar solo, entonces me levantan ellos y sigo- y en la largada me hacen largar último, atrás de todo, y una vez que larga la competencia, que explota la bomba, yo tengo que esperar 40 segundos, dejarlos ir y ahí empezar a remontar. La carrera son cuatro vueltas desgastantes. Logramos pasar 97 motos en pista, con dos meses de entrenamiento.

Vinimos a la ExpoTan, que es una exposición en Tandil, en la que diferentes marcas exponen sus productos. Yo estoy en esta parte, que es la de deportes, porque entreno mucho físicamente por el tema de la moto -que es lo que más me gusta- y para mejorar mi cuerpo. Yo manejo todo con los brazos y mi tronco. La persona que me entrena es de Tandil Sport para que yo el día de hoy esté corriendo en moto y con esto noté cambios. Trajimos la moto para exponerla. Mucha gente pregunta “¿cómo hace este chico para andar en moto?”. Está toda adaptada, tengo los cambios en el manubrio. En la piernas no tengo ningún tipo de movimiento ni sensibilidad, y por esta razón pusimos todo en el manubrio, además de hacerle una jaula protectora de piernas. Como mis caídas generalmente son porque pierdo el equilibrio, más que nada doblando, entonces muchas veces me golpeo las rodillas, se me hinchan, y al no tener sensibilidad es peligroso porque no me doy cuenta. Se le pusieron medidas de seguridad, incluyendo un cinturón, el cual cuando me subo me lo engancho, y si me llego a caer los mochileros aprietan el botón y el cinturón se abre y me pueden sacar o yo salir gateando.

 

¿Cómo llegaste a Jery?

 

A Jery llego porque cuando me accidenté alquilaba una silla marca “x” y empecé a ver gente con sillas que me llamaban la atención y todas eran Jery. Empecé a averiguar, interiorizarme un poco sobre el tema. Encontré sillas extranjeras pero son muy costosas, ya que el valor es en dólares, y para los de afuera es barata pero para nosotros no por el dólar-peso. Me dijeron que Jery era lo mejor en la Argentina, entonces fui a Buenos Aires a conocer la fábrica. Me dieron la oportunidad de probar una silla y quedé asombrado, comparándola con la mía, que era un tractor. La Jery era muy liviana, más fácil de llevar, parecía que iba sola. La encargué y a los 30 días me llamaron y la retiré. Y es el día de hoy que estoy conforme. Mi silla ya tiene tres años de uso, de vez en cuando le hago algún service, pero hasta ahora no he tenido ningún problema de nada, pese a que la llevo a la arena, al mar.

Hago muchas disciplinas. En motocross hago varias maniobras para subirme o bajarme de la moto y hasta quizás la moto se cae encima de la silla y hasta ahora no se rompió ni se dobló. Para andar en moto de agua o en kayak, meto la silla en el agua y pese a eso, nunca ha tenido un problema. También hago competencias de tiro al blanco, donde muchas veces golpeo la silla contra la misma superficie de apoyo. He visto sillas que no son Jery cachadas o dobladas.

Tenemos un desafío que es el Backflip en silla de ruedas. Consiste en colocar una rampa, y a una velocidad en la silla, sin saltar, sólo elevarse y hacer un giro hacia atrás completo y caer sobre las cuatro ruedas. Hay que practicarlo hasta que salga. Es como hacer la mortal en una moto o en la bicicleta, y yo lo quiero hacer en una silla de ruedas. En USA hay chicos que lo hacen, hay un sueco que también lo hace. En Argentina no hay nadie que lo haga ni que lo practique. He visto chicos que se meten en los skatepark con las sillas.

A mí me gustaría tener una rampa considerable para practicar el Backflip y algunas otras cosas más que se pueden hacer con la silla, como correr en motocross, que en Argentina sólo somos dos y en USA hay una categoría que son 40 corriendo. 

 

GRACIAS A:

Luis "Lucho" Pedersen!
Cholo Fernández e Hijos!
Tandil Sport!
y a mi mamá la mejor!

  

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